¿Sabes qué decirle a un compañero en el minuto de descanso cuando va perdiendo, le falta el aire y las pulsaciones están al máximo?
A menudo, con la mejor de las intenciones, los entrenadores y compañeros de club cometen un error crítico durante las competiciones: lanzar una ametralladora de instrucciones tácticas en cuanto el tirador se sienta en la silla.
«¡Muévete más, no te quedes quieto, vigila su sexta, ataca al pie y bebe agua!»
El resultado suele ser un cerebro colapsado por la fatiga que no retiene absolutamente nada, devolviendo a la pista a un esgrimista más confundido y saturado que antes.
En nuestra nueva publicación técnica, profundizamos en la ciencia detrás de este fenómeno (el «estrechamiento atencional» y la «hipofrontalidad transitoria») y te enseñamos cómo gestionar de forma profesional la información bajo el estrés del combate.
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